sábado, 9 de junio de 2012

CADA DÍA CON SU AFÁN


¡Cuántas veces nos hemos angustiado por el porvenir! Nos atemoriza desconocer lo que vendrá en un futuro, sea cercano o lejano, lo que evidentemente afecta nuestra conducta presente. ¿Qué podemos hacer? ¿Es absolutamente necesario o imperante el preocuparnos por algo que tampoco sabemos si sucederá como lo creemos? La cuestión de por sí es interesante de analizar, pero aquí lo llamativo es que, a pesar de que nos angustiemos y nos quebremos la cabeza con mil y una situaciones hipotéticas, no agregaremos más días a nuestro calendario, pero sí puede que restemos unos cuantos: el estrés es el mal de los tiempos modernos y mata lenta y silenciosamente. Sólo nos queda una opción: ocuparnos del hoy. Recorrer un kilómetro al día del camino que se nos designó. Sólo así la vida se hace más llevadera.

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